Tras varias cuestiones, la idea de reducir la jornada laboral ha vuelto a irrumpir en el debate público europeo. Esta propuesta de transformación gana cada vez más adeptos y algunos gobiernos, como el de la Comunidad Valenciana (España), han desarrollado programas pioneros de políticas públicas para incentivar la semana laboral de 4 días o la de 32 horas.

¿Pero por qué ahora?

Los motivos para reabrir el debate sobre la ampliación de la jornada laboral son fundamentalmente tres, y se refieren a los grandes desafíos contemporáneos que afrontamos en los ámbitos de la economía, el bienestar social y la lucha contra el cambio climático.

¿Qué es la jornada intensiva y cómo funciona?

La jornada laboral intensiva, o jornada continua, prevé una reducción de las horas de trabajo, manteniendo el mismo rendimiento y el mismo sueldo. La norma actual establece 40 horas semanales que, al aplicar la nueva jornada, se reducen a 37,5 h. Más adelante, además, según lo planeado, se podría llegar a reducir hasta 32 horas.

Concretamente, una jornada intensiva cuenta con pausas obligatorias de 15 minutos, cada 6 horas; pero no prevé una pausa larga de 1 o 2 horas, al igual que la jornada partida actual. Además, las pequeñas pausas se consideran tiempo efectivo de trabajo. Básicamente, al trabajar de corrido, el día laboral se finaliza antes de lo habitual.

Normativa

Antes del pasado 2023, en el Estatuto de los Trabajadores no estaba establecida ninguna norma con respecto a la jornada laboral intensiva. Sin embargo, con el acuerdo entre PSOE y Sumar, ahora se cuenta con un cambio bastante importante que afectaría no solo al calendario laboral, sino a la calidad de la vida de las personas. La propuesta de ley prevé una reducción de las horas semanales a 37,5 durante este año 2024, teniendo en cuenta que se irá actualizando aún más, hasta llegar a trabajar 4 días por semana, con un total de 32 horas.

Hoy en día, concretamente, aunque ya existan algunas empresas que aplican la jornada intensiva en verano, por lo general estas se considera siempre y cuando la media semanal cumpla con las 40 h en el cálculo anual. En otras palabras, siempre hay una forma para recuperar las horas “perdidas” en verano. Datos en la mano: en España solamente 13 empresas cuentan con semanas laborales de cuatro días.

Tipos de jornada intensiva

Siempre y cuando esté previsto en el Convenio Colectivo de las propias empresas, la jornada continua se puede aplicar durante todo el año o solamente en los meses de verano. Generalmente, existen dos tipos de jornadas intensivas:

Concretamente, se podría hablar de un tercer tipo de jornada continua que recobre todo el año y solo se aplica para empresas que cuentan con periodos semanales de trabajo fijados por debajo de las 40 horas.

Estructura de la jornada especial de verano

La jornada intensiva se suele organizar entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, aunque no todas las empresas coinciden en la misma duración Por este motivo hay empresas que solo lo hacen durante un mes, dos meses o durante los meses mencionados anteriormente.

Sin embargo, como hemos adelantado, al no respetar una ley específica, cada empresa puede elegir su estructura. De hecho, si algunas compañía eligen una jornada intensiva a partir del 1 de julio, otras podrían optar por el 15 de julio; mientras que, algunas seguramente decidan por teletrabajar en lugar de aplicar las medidas de la semana laboral corta.

¿Cuáles son sus beneficios?

La jornada intensiva en verano no es obligatoria, por supuesto, y depende de la voluntad de las propias empresa. Sin embargo, es altamente recomendable, puesto que conlleva muchos beneficios concretos que pueden mejorar el rendimiento de la marca.

De hecho, tras el éxito de países como Noruega, Dinamarca y Finlandia, es evidente que aplicar la jornada laboral intensiva beneficia tanto a los empleados, como a las empresas. De hecho, entre las ventajas principales, se evidencia una mejor conciliación del tiempo que los trabajadores pasan fuera de la oficina.

Gestión del tiempo libre mejorada

Una mejor gestión del tiempo libre conlleva una más alta calidad de la vida, dato que implica un mayor rendimiento en el trabajo. En otros términos: cuanto más sean relajados los empleados, mejor llevarán a cabo sus tareas. Además, el ambiente laboral resultará más acogedor y menos tenso.

Por lo general, aplicar la jornada intensiva durante el verano presupone una mayor autonomía por parte de los trabajadores porque las tareas se pueden gestionar autónomamente. Básicamente, cada empleado puede decidir si trabajar, por ejemplo, de 8 a 15 o de 9 a 16; lo importante es que se cumpla con las horas previstas

Descenso del absentismo

Este punto es obvio y muy sencillo: un trabajador que trabaja menos, seguramente se sienta más descansado y contento, lo que conlleva también una repercusión positiva sobre la salud.

Además, disponer de más tiempo libre, permite a los empleados encajar tareas privadas y compromisos, reduciendo – así – solicitudes de permisos por asuntos privados en las horas laborales.

La jornada laboral intensiva, o jornada continua, prevé una reducción de las horas de trabajo, manteniendo el mismo rendimiento y el mismo sueldo. La norma actual establece 40 horas semanales que, al aplicar la nueva jornada, se reducen a 37,5 h.

Concretamente, una jornada intensiva cuenta con pausas obligatorias de 15 minutos, cada 6 horas; pero no prevé una pausa larga de 1 o 2 horas, al igual que la jornada partida actual. Además, las pequeñas pausas se consideran tiempo efectivo de trabajo. Básicamente, al trabajar de corrido, el día laboral se finaliza antes de lo habitual.

Motivación y productividad

El punto principal, que se encadena a los precedentes, siendo tanto su causa como efecto, es que el empleado dispone la posibilidad de terminar la jornada laboral a las 15 horas y siente que puede disfrutar de toda la tarde. Así, este pequeño cambio produce una mejora sustancial en el estado de ánimo de los empleados, motivándolos a respetar los horarios de trabajo y cumplir con sus tareas diarias.

Evidentemente, trabajar más horas no es sinónimo de productividad, puesto que, una jornada excesivamente larga genera malestar, saturación y estrés, además de reducir la atención y concentración y bajar, por ende, el rendimiento en el trabajo.

Reducción de costes

El motivo económico detrás de acortar la jornada en verano es la menor carga de trabajo en la empresa. Además, para las empresas se prevé un ahorro de gastos, así como para el trabajador un ahorro de dinero y tiempo.

Concretamente, el trabajo en la mañana evita costes desperdiciados y asegura que los trabajadores no pasen la tarde sin compromisos. Además, reducir la jornada laboral en verano permite a los empleados ahorrar dinero al no tener que comer fuera.

Mejora del Employer Branding

Según el concepto de Employer Branding, o marca empleadora, la imagen que perciben los clientes de una empresa es fundamental para su éxito. Este concepto está extremadamente relacionado también con la percepción que tienen los propioe empleados de su compañía.

Ahora bien, según lo dicho, es evidente porque fomentar el bienestar de los trabajadores es central para mejorar los negocios. Entre las estrategias principales destacamos la flexibilidad horaria, elemento sustancial en el mecanismo de la jornada intensiva que estamos investigando.

Consideraciones y tips para las empresas

En vía conclusiva, la jornada intensiva en verano sí es posible y puede , si se colabora con clientes, se pueden adecuar las horas a la actividad de los demás: es decir, si la otra compañía trabaja por la mañana, planificaremos las reuniones en esas horas. Además, resulta ser bastante útil marcar un calendario semanal con objetivos específicos y aumentar el teletrabajo, para tener una flexibilidad mayor.

Ahora bien, que tú seas empleado o autónomo, la jornada laboral intensiva resulta ser la alternativa más beneficiosa para todo el mundo. En conclusión, trabajadores más relajados conlleva un mayor rendimiento de las empresas e, incluso, movilizan la economía de forma masiva.

La jornada intensiva presupone un mejor control horario y mayor manejo de las horas extra. Además, cabe destacar que, para que esto sea más efectivo, es recomendable que cada empresa cuente con herramientas para el control horario. Por ejemplo, existen plataformas digitales para el registro automatizado del tiempo, como Light of Work, que permite también la organización de proyectos.